CASACOR nace de la ciudad y vuelve a ella multiplicada. En ese tránsito, convoca a arquitectos, diseñadores, artistas, artesanos, ingenieros y especialistas, generando empleo, formación y vínculos profesionales que trascienden el tiempo. Más que una muestra, es una plataforma que reconfigura el valor del entorno construido y fortalece la relación entre el diseño y la vida cotidiana

En su 31ª edición, CASACOR Perú inaugura una nueva etapa. Por primera vez, la muestra se construye desde cero, consolidando un formato que replantea la arquitectura efímera en la ciudad. El escenario es el Jockey Club del Perú, un espacio de fuerte carga simbólica que hoy se resignifica como punto de partida para una mirada contemporánea, donde la presencia del paisaje y la amplitud del recorrido transforman la experiencia desde el primer momento.

Bajo el concepto “Mente y Corazón”, la edición propone una reflexión sobre cómo concebimos, integramos y proyectamos los espacios. A lo largo de más de 11,000 m², decenas de profesionales desarrollan una secuencia fluida de ambientes donde la arquitectura se entrelaza con el entorno natural y el visitante asume un rol activo en el recorrido. Casas, lofts, departamentos, espacios de contemplación, jardines, propuestas de bienestar, instalaciones conceptuales y áreas curatoriales construyen una narrativa amplia, precisa y diversa.

La experiencia se extiende más allá de la arquitectura. Dos restaurantes, cafés, un bar y espacios comerciales acompañan el circuito, mientras que la presencia del Centro Ann Sullivan del Perú —a través de su tienda— reafirma el compromiso social que ha definido a CASACOR durante más de tres décadas. Parte de los fondos recaudados se destinan a esta institución, que desde 1979 transforma la vida de personas con habilidades diferentes y sus familias.

Esta edición incorpora, además, un hito fundamental: será una muestra 100% accesible para personas con discapacidad motriz y auditiva, ampliando el alcance de la arquitectura como herramienta inclusiva y estableciendo un estándar necesario para el futuro.

Tras más de 30 años de liderazgo de Verónica Torres de Haaker y Elena Benavides, CASACOR Perú inicia una continuidad con visión renovada bajo la dirección de Julio Pérez-Novoa. Esta nueva etapa no busca romper con lo construido, sino afinarlo, ampliarlo y proyectarlo con mayor claridad, consolidando a CASACOR como una plataforma cultural que trasciende lo expositivo.

CASACOR es un laboratorio vivo donde la arquitectura, el interiorismo, el diseño, el arte y la tecnología se integran bajo una curaduría unificada. Cada ambiente, construido en escala real, es una declaración con identidad propia, resultado de una colaboración profunda entre profesionales y empresas, y al mismo tiempo un espacio de exploración para la industria.

En 2026, esta visión se redefine con mayor claridad. La construcción de un recinto propio no responde únicamente a una necesidad operativa, sino a una decisión consciente: diseñar desde el origen un espacio donde cada recorrido, cada escala y cada relación con el entorno se articulen con coherencia. Un gesto que permite ordenar la experiencia, afinar los detalles y establecer un nuevo estándar en la manera de concebir la muestra.

La propuesta se expande con la participación de instituciones que enriquecen el recorrido desde distintas dimensiones. La Asociación Pro Jardín Botánico de Lima se suma con un espacio que pone en valor la relación entre biodiversidad, ciudad y educación ambiental, mientras que el Jockey Club del Perú cuenta con un ambiente propio que dialoga con la historia y el contexto del recinto que acoge la muestra. A ello se integra la Municipalidad de Santiago de Surco a través de su programa de adopción de mascotas, incorporando una mirada sensible sobre la convivencia y el vínculo entre ciudad y vida animal.

El recorrido incorpora, además, un jardín de biosonificación que propone una experiencia sensorial a partir de la interacción entre naturaleza y tecnología, así como una galería conmemorativa que recorre los 31 años de CASACOR en el país, articulando memoria, evolución y proyección en un mismo espacio.

 

Centro Ann Sullivan del Perú

La presencia del Centro Ann Sullivan del Perú adquiere en esta edición una dimensión aún más significativa. Desde 1979, la institución ha sostenido una labor ejemplar en la formación e inclusión de personas con habilidades diferentes, trabajando de manera cercana con sus familias y construyendo un modelo que ha trascendido fronteras. Su participación en CASACOR no solo se manifiesta a través de su tienda, sino como parte esencial del propósito que articula la muestra.

En ese contexto, esta edición rinde un reconocimiento especial a Liliana Mayo, así como a Miki Miro Quesada, Titi Belmont y todo el equipo de voluntariado que, con una dedicación constante y silenciosa, ha acompañado durante décadas el crecimiento de la institución.

La propuesta se amplía con un Bazar de casi 300 m², diseñado por el estudio Cotacero, donde se reúne una cuidada selección de productos de diseño, vajilla, piezas de arte y objetos que dialogan con el espíritu de la muestra. Cada compra representa un aporte directo al Centro Ann Sullivan del Perú a través de un porcentaje de las ventas, extendiendo el impacto de la experiencia más allá del recorrido.

 

Patrimonio y Cultura

A lo largo de más de tres décadas, CASACOR Perú ha consolidado una trayectoria que trasciende lo expositivo para convertirse en un agente activo en la transformación de la ciudad. Más de mil profesionales —entre arquitectos, diseñadores y artistas— han participado en sus distintas ediciones, dando forma a cientos de ambientes que han explorado nuevas maneras de concebir los espacios.

En ese recorrido, la muestra ha intervenido y recuperado casonas históricas, casas republicanas y edificios en desuso en sedes emblemáticas, reactivándolas temporalmente y devolviéndolas a la conversación urbana desde una mirada contemporánea.

A ello se suma el trabajo invaluable de artesanos provenientes de distintas regiones del país, cuya participación ha permitido integrar técnicas, oficios y saberes que enriquecen cada edición con una profundidad material y cultural que no responde a una lógica ornamental, sino a una continuidad viva del hacer. Cada edición ha sido, en ese sentido, una oportunidad para resignificar el patrimonio construido y proyectarlo hacia el presente con una lectura renovada y precisa.

 

Plataforma Internacional

CASACOR es la mayor y más influyente plataforma de arquitectura, interiorismo y diseño de América Latina. Fundada en Brasil en 1987, se ha consolidado como un referente internacional que trasciende el formato expositivo para convertirse en un espacio de pensamiento, experimentación y conexión entre disciplinas creativas.

Con presencia en ciudades como São Paulo, Río de Janeiro, Belo Horizonte, Asunción, Santa Cruz de la Sierra y Lima, entre otras, CASACOR articula una red regional que reúne a miles de profesionales y marcas en torno a una visión común: explorar nuevas formas de habitar el mundo contemporáneo.

Cada edición se desarrolla en espacios reales —muchas veces inmuebles patrimoniales o recintos urbanos en proceso de transformación— que son intervenidos temporalmente por arquitectos, diseñadores y artistas. Esta escala real permite que las propuestas trasciendan lo conceptual para convertirse en experiencias concretas, donde el público recorre, entiende y se relaciona con el diseño de manera directa.

Su relevancia radica en tres dimensiones clave. Por un lado, su capacidad de activar y revalorizar espacios urbanos, integrando arquitectura y ciudad en un mismo discurso. Por otro, su rol como vitrina para la industria, donde materiales, tecnologías y sistemas se presentan en contextos aplicados y no como exhibición aislada. Finalmente, su aporte cultural: CASACOR funciona como un laboratorio vivo que anticipa transformaciones en la manera de concebir el espacio, incorporando temas como sostenibilidad, bienestar, integración social y nuevas dinámicas de uso.

A lo largo de casi cuatro décadas, CASACOR ha logrado consolidar una comunidad que conecta creatividad, industria y público en una escala difícil de replicar. Su impacto no se limita a la duración de cada muestra, sino que se proyecta en la ciudad, en la práctica profesional y en la manera en que entendemos la arquitectura como parte activa de la vida contemporánea.