Toda transformación comienza mucho antes de que aparezca la arquitectura. Comienza con una decisión.
Para CASACOR Perú, la edición 2026 representó uno de los desafíos más importantes de su historia. Por primera vez, la muestra decidió construir su propia sede desde cero, dejando atrás el modelo tradicional de ocupar edificaciones existentes para dar paso a una infraestructura concebida específicamente para albergar la exposición.
CASACOR | Fotos Renzo Rebagliati
La responsabilidad era enorme. No solo porque se trataba de recibir a miles de visitantes durante nueve semanas, sino porque la intervención permanecerá como un aporte permanente al Jockey Club del Perú, integrándose a un entorno cargado de historia y significado para la ciudad.
Fue en ese contexto que Julio Pérez-Novoa, en plena transición para asumir la dirección de CASACOR luego de diecinueve años de trayectoria dentro de la organización, convocó al estudio Mario Lara Arquitectos para imaginar el nuevo acceso institucional de la muestra.
La elección respondía a una convicción clara. A lo largo de su trayectoria, Mario Lara ha desarrollado una arquitectura capaz de combinar rigor, sensibilidad y una profunda comprensión del lugar. Más que diseñar una fachada, el encargo consistía en construir una identidad capaz de representar una nueva etapa para CASACOR Perú.
El resultado es una obra que se presenta como un gran umbral contemporáneo. La fachada encuentra su carácter en una monumental celosía geométrica que filtra la luz y establece un diálogo permanente con los árboles históricos que la rodean. Durante el día, las sombras proyectadas transforman continuamente la superficie, haciendo que la arquitectura parezca cambiar con el paso de las horas.
La experiencia continúa en el paisaje diseñado por Tania García, profesional vinculada a CASACOR desde 1996. Concebido como una bienvenida sensorial, el acceso se construye a partir de espejos de agua, vegetación tropical y composiciones orgánicas que acompañan el recorrido. Más que un jardín, se trata de una transición cuidadosamente orquestada entre la ciudad y la experiencia que aguarda en el interior.
En diálogo con el lenguaje de la fachada, el hall se revela como la culminación natural de esa secuencia. Un espacio donde la arquitectura deja de ser contemplada para comenzar a ser experimentada. La luz modela los volúmenes, las superficies absorben y reflejan distintas intensidades, y las proporciones generan una sensación simultánea de recogimiento y amplitud.
Presidido por una gran luminaria suspendida y un mostrador escultórico revestido en piedra natural, el lobby se convierte en una pausa consciente dentro del recorrido. No es un espacio de tránsito, sino un momento de preparación. El lugar donde el visitante deja atrás el exterior y se dispone a descubrir la muestra.
Quizá allí radique la verdadera importancia de Preludio de la Percepción. Más que una fachada o un hall de ingreso, representa la materialización de un esfuerzo colectivo excepcional. Arquitectos, constructores, paisajistas, proveedores y empresas trabajando en una misma dirección para dar forma a una visión que hasta hace poco parecía imposible.
Una obra concebida para recibir una edición de CASACOR, pero destinada a permanecer como parte del legado arquitectónico del Jockey Club del Perú. Un umbral que marca el inicio de cada visita y que, al mismo tiempo, simboliza el comienzo de una nueva etapa para CASACOR Perú.

