La cocina constituye el eje del proyecto, aunque la propuesta trasciende cualquier lectura estrictamente funcional. Augusta Pastor y Santiago Roose construyen un interior donde la luz, el color y la vegetación determinan la atmósfera del espacio.
La referencia a Vincent van Gogh no aparece como cita literal ni como recurso decorativo. Se manifiesta en la atmósfera. Los muros revestidos en un amarillo profundo y envolvente evocan aquella intensidad cromática que el artista holandés persiguió durante los últimos años de su vida. Bajo esa luz cálida, el ambiente parece suspendido en una hora incierta, entre el final de la tarde y el inicio de la noche, cuando los contornos se suavizan y las superficies adquieren una presencia distinta. Una tonalidad que envuelve el ambiente y condiciona la manera en que se perciben sus superficies, volúmenes y profundidades.
La propuesta se organiza alrededor de una gran isla facetada que ocupa el centro del recinto como una pieza escultórica. Su volumen translúcido revela un universo vegetal contenido en el interior, una operación que diluye los límites entre arquitectura y paisaje. Las plantas no ocupan un lugar periférico ni ornamental; forman parte de la estructura visual del proyecto, aparecen encapsuladas, difuminadas y convertidas en una presencia casi etérea.
Esa misma intención atraviesa el mobiliario de cocina desarrollado para Teka. Los paneles de vidrio traslúcido incorporan especies vegetales entre sus capas, generando una suerte de herbario contemporáneo que transforma los frentes en superficies vivas. La tecnología desaparece detrás de una composición cuidadosamente medida, donde cada elemento parece participar de una misma narrativa visual.
La vegetación se expande por todo el ambiente con una lógica cercana a la de un jardín interior. Árboles de pequeño porte, gramíneas, ramas secas, cactus y especies de apariencia espontánea construyen un paisaje que rehúye cualquier gesto domesticado. La iluminación proyecta sombras móviles sobre bóvedas y muros, produciendo una capa adicional de profundidad que cambia constantemente a medida que el visitante se desplaza.
Resulta particularmente interesante la manera en que Augusta Pastor y Santiago Roose interpretan la cocina como un espacio de reunión. La mesa central, rodeada por asientos de respaldo elevado, adquiere una presencia casi ceremonial. No responde a la imagen convencional del comedor doméstico; se acerca más a un lugar destinado a la conversación pausada, al encuentro y a la observación.
La colección Van Gogh Museum Edition de Teka se despliega en un escenario cuidadosamente construido, donde las transparencias, la vegetación y la luz dorada establecen el tono de todo el ambiente. Los electrodomésticos aparecen integrados con discreción dentro de una composición donde el paisaje interior adquiere tanto protagonismo como el equipamiento.
El resultado posee una identidad visual muy definida. Una cocina concebida como un paisaje interior, donde la luz proyecta sombras cambiantes sobre las bóvedas, la vegetación ocupa el espacio con libertad y el color se convierte en el hilo conductor de toda la propuesta.

